La tendremos lista a principios del verano y será una de las grandes protagonistas de nuestra mesa en comidas, cenas y fiestas. La sandía es la fruta por excelencia del verano, pero su cultivo y cuidado comienza varios meses antes. En términos generales, la sandía no es una planta que requiera demasiados cuidados o atenciones, pero sí que tiene algunas particularidades que se deben tener en cuenta a la hora de plantarla o comerla.

Datos básicos para el cultivo de sandía

  • Aunque la sandía es una fruta de clima templado-caluroso también puede crecer bien en climas más húmedos y en localizaciones más frías, no obstante, su temperatura ideal de germinación de la semilla se encuentra entre los 20ºC y los 35ºC.
  • Para germinar semillas de sandía es importante dejar la semilla a unas dos pulgadas de profundidad en la tierra/sustrato, así conseguiremos unas raíces fuertes. Sus semillas suelen tardar entre 4 y 7 días en brotar si las condiciones son las adecuadas.
  • Para garantizar un buen crecimiento de las sandías, es importante mantener un riego frecuente durante toda la temporada. Esto ayudará a mantener el suelo húmedo, ayudando a que la planta absorba mejor el calcio.
  • La planta de sandía no se ve afectada por muchas plagas, no obstante es recomendable revisar la planta periódicamente para evitar inconvenientes.

¿Cómo sabemos si una sandía está madura?

¿No sabes si debes cortar ya tus sandías? hay algunos trucos que te ayudarán a saber cuándo una sandía está madura:

  • Busca el punto amarillo. Una sandía madura tendrá una marca de color amarillo en la piel, que indica que ha madurado al sol.
  • Comprueba el peso de la sandía. Una sandía madura debe ser firme, pesada y poco brillante en apariencia.
  • Golpea la sandía suavemente con los nudillos. Cuando la sandía está madura, emite un sonido hueco que significa que está llena de agua. 

Si la sandía está verde todavía se puede dejar durante unos días a temperatura ambiente hasta que madure. 

¡Que poquito nos queda para disfrutarla!